miércoles, 26 de enero de 2022

Alfonso TAPIA: AGUCHITA. La muerte no se improvisa. El Amor es nuestra vocación. Beata María Agustina de Jesús Rivas López. (1920-1990) (Sociedad de San Pablo, Lima 2022, pp.295)

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Alfonso TAPIA: AGUCHITA. La muerte no se improvisa. El Amor es nuestra vocación. Beata María Agustina de Jesús Rivas López. (1920-1990)

(Sociedad de San Pablo, Lima 2022, pp.295)

El autor, egresado de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, vicario general de San Ramón, no olvida que es burgalés y matemático pero manifiesta que es peruano de derecho y de hecho, teólogo, historiador y, sobre todo, pastor. Ha bebido de las fuentes más seguras como son las actas del proceso de beatificación y los archivos de la congregación; ha leído todo lo publicado especialmente la obra de L. Mujica, ha conversado con las personas que la trataron y, sobre todo, ha meditado y orado esta obra que desborda vida en todas sus páginas. Vaya, por tanto, de entrada mi felicitación y gratitud por haber logrado precisión, hondura y gracia en la redacción. Sin duda que será el libro-regalo como preparación y celebración de la gozosa beatificación el 7 de mayo del 2022.

Comienza con la presentación del arzobispo de Ayacucho, Mons. Salvador Piñeiro, quien resalta que la nueva Beata es "hija de nuestros Andes ayacuchanos (Coracora), quien con su sencillez mostró siempre la misericordia y generosidad de Dios al estilo del Buen Pastor, especialmente a la oveja abandonada" (p.5).

La estructura de la obra es muy clara: Contexto, vida familiar, trayectoria vocacional, espiritualidad, fruto apostólico. Arranca con la "introducción" y un bello texto de guión de película: "Una bala estalló en el cerebro de la Hermana Aguchita un 27 de septiembre de 1990, pero fue el amor el que estalló en su corazón: el amor acumulado y vivido durante sus 70 años de vida; amor recibido y entregado con las manos y el corazón abierto" (p.7).

El primer capítulo lo dedica al contexto histórico y eclesial del Perú partiendo de la ciudad de Coracora, donde nació, pasando por el Vicariato Apostólico de San Ramón y el contexto particular de La Florida donde sirvió los últimos años hasta su martirio. Revisa después la situación general en Perú, especialmente y en referencia a los acontecimientos históricos de la segunda mitad del siglo XX.

El segundo capítulo da cuenta del ambiente familiar, sus primeros pasos en la vida de su Coracora natal, primeros estudios, su adolescencia y juventud (1920-1940). Los abuelos maternos de Aguchita - Blas López Ruiz de Castro y Florencia Rojas Meza-  eran emigrantes de España, de mediados del siglo XIX; tuvieron 4 hijos, una de ellos fue Modesta López, la madre de Aguchita. Parece que al anunciar a sus padres que quería casarse con Dámaso Rivas, indígena, la amenazaron con desheredarla. Sin embargo, prevaleció el amor, se casaron, la desheredaron, pero fue un matrimonio fecundo, once hijos en veintidós años. Como señala en argot deportivo el autor de la obra: "La alineación de este selecto equipo es la siguiente: Damaso Delfin César (1922), Priscila Justina (1924), Carlos Vidal (1926), Jorge Adalberto (1929), Secundina Isidora (1931), Alejandrina (1933), Luz Beatriz (1935), Rómulo Isaías (1937), María Antonieta (1939) y Maximiliano Alfonso (1942). Hubo también una hermana anterior, Elisa Florinda Rivas Navarrete, hija de D. Dámaso, nacida en 1917, y de quien no sabemos más" p.42.

 El capítulo tercero tiene sabor a florecilla franciscana: "De cómo Antonia pasó a ser Agustina,  y de oveja a pastora (1940-1949)". Al hilo de su trayectoria vocacional, se da cuenta de la historia, carisma y espiritualidad de la congregación de las Hermanas del Buen Pastor con la que Aguchita se identifica totalmente: La ternura y el amor misericordioso. La justicia evangélica entendida como signo del amor de Dios. La tolerancia y el respeto. La acogida y la no discriminación.  La opción por la vida y la ecología.

El capítulo cuatro "servicio que se multiplica" agiganta la figura menudita de Aguchita que tanto nos recuerda a Madre Teresa de Calcuta.  Se nos brinda el panorama de las "Casas de la Congregación del Buen Pastor en Lima donde vivió", para pasar a relatarnos con singular gracia "de cómo ser empresaria, educadora y madre, sin dejar de ser religiosa"; "aventuras y apostolados en La Parada" (realmente imperdible); "entre los pucheros también anda el Señor" sobre su habilidad y servicialidad culinarias, "aprendiendo para la vida y para enseñar a vivir" en el que se nos da cuenta de su formación permanente en bordados, enfermería, cocina, todo lo que mejoraría la calidad de su misión; "maestra y madre" especialmente con las alumnas más difíciles en la Escuela Nuestra Señora de la Caridad  o en el Reina de la Paz o en la Comunidad del Noviciado, ; Escuela de Madres para la vida, dedicada a fortalecer a las mamás en el desempeño de cada día; Contemplativa entre las contemplativas, deliciosas vivencias de sus cinco años (1970-75) vividos en apoyo de sus hermanas del barrio de Salamanca.

El capítulo quinto "buceando en el interior" es como el santa sanctórum del libro. Si en La Parada y en sus apostolados nos recuerda a Madre Teresa de Calcuta, en este apartado vemos mucho de Santa Teresita, por su vivencia de la infancia espiritual, en la confianza y abandono en Dios. Sin esta dimensión, Aguchita sería una activista social -excelente- pero reducida a una voluntaria social. Aquí se revela la clave de su caridad y santidad. Primeramente, se nos acerca a comprender su vida religiosa y los cuatro votos: pobreza, castidad, obediencia y el cuarto voto del celo por la salvación de las personas. Sigue después el valor y el sentido del sufrimiento con el sentido oblativo de la vida, como ofrenda de amor a Dios que empieza por las acciones y sacrificios más pequeños de cada día. Conmueven siempre su humildad, sencillez, alegría y caridad; "profundizamos un poco en su amor a Dios y a los demás, amor que ahonda y que se desborda" p. 123. De modo personal me ha impactado la familiar intimidad de su devoción por san José y el maternal amor por los sacerdotes, potenciado por el hecho de que su hermano César lo fuese.

Los capítulos sexto y séptimo nos describen los momentos centrales de su entrega: "Floreciendo en La Florida 1988-1990", "Fruto maduro" (27 setiembre). El autor ha sintetizado los diferentes testimonios para brindarnos un relato estremecedor como podemos comprobar: "Una vez que todos se fueron, ellos se quedaron ahí. Comenzaron a disparar, primero al señor Juan Pérez por la espalda, pero ese disparo también le dio a su hijo Lucho, quien abriendo sus brazos se desplomó. Las dos hermanas se abrazaron y también a ellas les dispararon; una cayó por un lado y la otra por el otro lado en un banco; luego siguieron con Roberto Pizarro y con la Hermana Agustina. La Hermana, desde el momento en que estuvo en la fila, se puso en posición de mirar al cielo, llegando a ponerse negra del puro calor del sol. La Hermana -en todo momento- oraba por todos. Así acabó su vida y la de todos los pobladores que murieron en ese día trágico. Los terroristas le decían "Que te salve tu Dios" y le dispararon en la cabeza. Ella, antes de ser asesinada, rezaba a Dios para que protegiera a todos los del pueblo, para que no les hicieran ningún daño. No hubo resistencia de parte de Aguchita, aceptó la voluntad de Dios, se iba a arrodillar y cae desmayada; allí viene una mujer de color negro y le da tres balazos" p.247

El último capítulo "El grano que cae en tierra y muere da mucho fruto" respira esperanza y tiene sabor a triunfo. Porque "la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos". Lo resalta el autor en la introducción a este capítulo 8: "Desde las primeras manifestaciones y condolencias, pero especialmente en el ambiente eucarístico, aparecieron dos palabras unidas: Martirio y resurrección. El martirio para el creyente no es algo que termina, sino que se multiplica, pues la palabra martirio significa testimonio. La muerte de Aguchita y de los miles de peruanos inocentes que murieron injustamente se convierte en testimonio de paz y libertad. Ya no son muertes absurdas, sino que han tomado un sentido de reivindicación por la justicia y la paz, por un Perú más justo y más fraterno" p.261.

Se constata por los testimonios directos de conversiones o de acercamiento a la Iglesia por intercesión de Aguchita. Dentro y fuera del Perú han surgido diversas obras e iniciativas inspiradas en Aguchita o que llevan su nombre. Una buena muestra de su fruto son numerosos comunicados, cartas y notas de prensa recibidos a la muerte de Aguchita que en el libro se reseñan. De igual manera, hay que ponderar las celebraciones con motivo de su aniversario, cada 27 de septiembre, que han ido creciendo en número y calidad, tanto por las oraciones, peregrinaciones, publicaciones y hasta canciones como las entrañables del Grupo Siembra "Sigo viviendo".

Culmina la obra con la vibrante homilía de Monseñor Gerardo Zerdin con motivo del regreso de los restos mortales de Aguchita a La Florida, el 27 de septiembre del 2020. Convertida en oración le pide a Aguchita que ayude al Perú "para que desaparezcan las flores del mal y florezcan las flores del bien.  Amén" (p.282)

Como adenda una útil cronología desde el 22 de agosto de 1919, matrimonio de los padres de Aguchita, hasta el 7 de mayo del 2022, beatificación. Le sigue la bibliografía con los títulos citados y una selecta galería con las fotos más representativas. 

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jueves, 20 de enero de 2022

LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA, UN ORGANISMO QUE LATE POR LA PATRIA EN EL BICENTENARIO

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LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA, UN ORGANISMO QUE LATE POR LA PATRIA EN EL BICENTENARIO

José Antonio Benito

 

La Encarnación es el mayor don que la humanidad ha recibido de Dios. Sólo el Cristianismo es la religión que cree que Dios se ha hecho hombre, se ha encarnado. Éste Dios es Cristo que fue hombre en todo menos en el pecado. En sólo 33 años revoluciona y cambia la historia. Ya hay un antes y un después. El después es la vida de la humanidad con Dios en la Tierra, anunciando y viviendo su mensaje de salvación. Y tras su muerte llega lo decisivo, la resurrección, Cristo sigue viviendo y la Iglesia -Cuerpo Místico de Cristo- nos lo hace presente en su koinonía -comunión-, eucaristía -acción de gracias-, diakonía -servicio. El primer milenio se extiende por Asia y Europa, desde el siglo XVI por América, África y Extremo Oriente. Precisamente, desde entonces -ya va para cinco siglos- vive en el Perú como nación y dos siglos si lo consideramos como Estado independiente.

¡Qué gozo sentimos al ver a todos sus obispos reunidos -de modo presencial- en esta Asamblea Plenaria -la nº 121 la Conferencia Episcopal Peruana. Son 54 obispos que corresponden a las 46 jurisdicciones eclesiásticas del Perú, quienes este año acaban de ree legir a sus principales autoridades: Presidente, Mons. Miguel Cabrejos -por cuarta vez-, dos vicepresidentes – Mons. Pedro Barreto y Mons. Roberto Prevost- y los presidentes de las 14 Comisiones Episcopales y otros organismos, para el periodo 2022-2025.

Como se muestra en su web https://iglesia.org.pe/ la CEP es la institución de carácter permanente, conformada por  la Asamblea de los Obispos del Perú que como prescribe el can. 447 del Código de Derecho Canónico ejercen unidos algunas funciones pastorales respecto de los fieles de dicho país, para promover conforme a la norma del derecho el mayor bien que la Iglesia proporciona a los hombres, sobre todo mediante formas y modos de apostolado convenientemente acomodados a las peculiares circunstancias de tiempo y de lugar. También emite opiniones como representante del clero católico a nivel nacional, sobre asuntos que por su alcance social o económico inciden en los fieles católicos de Perú.

El pasado 10 de octubre de 2021 se inauguró  en Roma el sínodo sobre la sinodalidad que culminará en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en octubre de 2023. Una palabra, sinodalidad, caminar juntos, trabajo en equipo, koinonía, que marca un estilo de vida en los dos mil años de historia católica mundial y en los doscientos de la iglesia del Perú.

Como en toda la historia de la iglesia universal, en América, y en concreto en el Perú, la sinodalidad se ha vivido gracias a diferentes medios como los concilios, sínodos y asambleas eclesiales. Siempre será un referente santo Toribio Mogrovejo como impulsor de estas reuniones eclesiales. En la etapa contemporánea debemos contar con el Concilio Plenario Latinoamericano en el umbral del siglo XIX (1899-1900) y que tuvo como presidente al peruano Monseñor Manuel Tovar, arzobispo de Lima. Este Concilio prescribirá la celebración de asambleas episcopales nacionales cada 2 ó 3 años

En el estudio La Iglesia contemporánea en el Perú (1900-1934). Asambleas eclesiásticas y concilios provinciales (Lima, 2010) de Josep-Ignasi Saranyana y Fernando Armas Asín, se nos habla de la recepción en el Perú del Concilio Plenario de América Latina de 1899 en las iglesias particulares, y las reuniones de 1899, 1902 y 1905. El VII Concilio Provincial de 1909 estará enmarcado en las Asamblea episcopales de 1909 y 1911, que impulsó la fundación del Seminario Central para toda la iglesia peruana. Las asambleas de 1915 y 1917 están vinculadas con dos acontecimientos decisivos, el VII Concilio Provincial de 1912 y el Codex Iuris Canonici de 1917, que, aunque universal, contó para su codificación con la participación de obispos del Perú. La asamblea episcopal vinculada con el VIII Concilio provincial de 1927, no puede prescindir del contexto político-eclesiástico del Oncenio de Leguía y el singular protagonismo de Monseñor Lissón que le lleva a extraña renuncia solicitada por el Vaticano. En la histórica asamblea conciliar, cabe resaltar como asuntos más debatidos: el influjo del protestantismo la prensa católica, las relaciones de los obispos con los capítulos catedrales, el Santuario de Santa Rosa, los católicos y la política, el matrimonio canónico y civil, las iniciativas financieras, Santo Tomás de Aquino, la vida común de los sacerdotes seculares. Asimismo, este trabajo nos muestra la rica relación que la Iglesia tuvo con el mundo político y social de su época, algo evidenciado en hechos como la fundación de la Universidad Católica en 1917, la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús de 1923, los debates sobre la creciente de una asociación para el clero diocesano o el apoyo de la jerarquía episcopal a un hipotético partido católico confesional, la discusión sobre la tolerancia de cultos en el marco de la Consti6tución de 1860 y la ambigua solución desde 1915, la buena prensa, la extraña renuncia de Monseñor Lissón, las dificultades de la aprobación del VII Concilio Provincial.

La primera asamblea tuvo lugar en la sala capitular de la Iglesia Catedral de Lima, los días 20, 21 y 26 de setiembre de 1899. Entre los acuerdos hay dos instrucciones, firmadas colectivamente por el Arzobispo de Lima, Mons. Tovar y los cinco sufragáneos asistentes, que versaron respectivamente sobre la guarda de descanso dominical y sobre la campaña proselitista de algunas sectas protestantes. Desde 1899 a 1943 se celebraron en Lima catorce Asambleas episcopales provinciales en un intervalo de dos a tres años. Las seis primeras fueron presididas por el Arzobispo de Lima, Mons. Manuel Tovar; la séptima la presidió el Delegado Apostólico Mons. Jacinto Scapardini; la octava Mons. Pedro M. García Naranjo; la novena y décima Mons. Emilio Lissón; las cuatro últimas Mons. Pedro Pascual Farfán. El Perú, hasta el año 1943, en que fueron creados los arzobispados de Arequipa, Cusco y Trujillo, constituía una sola Provincia eclesiástica, bajo la presidencia del Arzobispado Metropolitano de Lima. El día 23 de mayo de 1943, el Papa Pío XII, firmaba la Constitución Apostólica "Inter praecipua", que creaba los tres nuevos Arzobispados de Arequipa, Cusco y Trujillo, y establecía las correspondientes provincias eclesiásticas. El Perú quedaba así dividido en cuatro provincias eclesiásticas. El Perú quedaba así dividido en cuatro provincias eclesiásticas. Al mismo tiempo se elevaba la Sede de Lima a la categoría de Primada.

Las Asambleas se reiniciaron en 1935 con ocasión de los Congresos Eucarísticos Nacionales (1935 Lima, 1940 Arequipa, 1943 Trujillo, 1948 Cuzco) y luego cada 2 años hasta 1956 en que se volvieron anuales. En 1955, con ocasión de la Primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Río de Janeiro, surge el CELAM, o Consejo Episcopal Latinoamericano, a base de las Conferencias Episcopales. Las Asambleas generales del Episcopado adquiere su carácter actual y definitivo, sancionado por el Vaticano II; que les otorga carácter legislativo en determinados casos. En las Asambleas de 1956 y 1957, los Estatutos de la Conferencia Episcopal se van modificando y perfeccionando, conforme lo va indicando la experiencia. Estos Estatutos son aprobados por la Santa Sede, por Decreto de la Sda. Congregación Consistorial (hoy para los Obispos), de 31 de julio de 1957, por cinco años, y ad experimentum.

Esto ha permitido un mayor enlace entre los prelados para mejor tratar los problemas nacionales. Algunas veces ha habido dos Asambleas al año y en 1983 una en Roma para tratar el delicado asunto de la teología de la liberación.

Dado que las provincias eclesiásticas no son homogéneas pastoralmente, a partir de 1969 se establecieron las Regiones: Selva (que ya funcionaba), Costa Norte, Sierra Norte, Costa Centro, Sierra Centro, Sur Andino y Costa Sur. Al calor de la motivación del Papa Francisco por el cuidado de la naturaleza y la casa común, el sínodo de la Amazonía, la Santa Sede ha erigido en octubre del 2021 la Conferencia Eclesial de la Amazonía  (CEAMA) de la que forman parte los países amazónicos; en nuestro caso, los ocho Vicariatos Apostólicos de la selva peruana: San José del Amazonas, Iquitos, Yurimaguas, Jaén, Requena, Pucallpa, San Ramón y Puerto Maldonado.

La Conferencia Episcopal Peruana se estableció en 1957 bajo la presidencia del Arzobispo de Lima, Juan Landázuri Ricketts OFM, quien recibió el 31 julio la aprobación pontificia de los estatutos. Fue acompañado por los secretarios Luciano Metzinger y Augusto Vargas Alzamora por el dilatado espacio de tiempo de 33 años (1988). Le sucede Monseñor Ricardo Durand Flórez, SJ, ayudado en la secretaría por S.J. Augusto Vargas Alzamora  y  Miguel Cabrejos Vidarte. De 1992 a 1993 Mons. José Dammert Bellido Mons. Miguel Cabrejos Vidarte. De 1993 a 1999 el Card. Augusto Vargas Alzamora  con Mons. Miguel Irizar Campos y Mons. Luis Bambarén Gastelumendi. De 1999 al 2006, Mons. Luis Bambarén Gastelumendi con Mons. Miguel Irizar Campos y Mons. Juan José Larrañeta Olleta. Del 2006 al 2012 Mons. Miguel Cabrejos Vidarte con Mons. Juan José Larrañeta Olleta y Mons. Lino Panizza Richero. Del 2012 al 2017 Mons. Salvador Piñeiro García-Calderón acompañado de Mons. Lino Panizza Richero, Mons. Fortunato Pablo Urcey y Mons. Norberto Strotmann Hoppe. Del 2018 al 2021 Mons. Héctor Miguel Cabrejos Vidarte con Mons. Norberto Strotmann Hoppe.

La CEP se reúne al menos una vez al año y, aparte de la Asamblea Plenaria, está representada por el Consejo Permanente. Cabe señalar que la CEP no es una instancia jerárquica, sino de coordinación. Sus acuerdos y documentos no obligan a los obispos que la integran, salvo cuando el Reglamento lo estipula así. La Conferencia Episcopal Peruana consta de 25 Comisiones Episcopales y Organismos. El obispo Presidente de la Conferencia Episcopal o episcopado no "manda" a los demás obispos; por lo tanto no puede ser considerado como "Jefe de la Iglesia peruana"; el que sí es "jefe" de esa Iglesia local es cada Obispo en su diócesis.

La sola enumeración de sus comisiones (catequesis y pastoral bíblica, educación, cultura y bienes culturales, clero y vocaciones, familia-infancia y vida, medios de comunicación, liturgia, CEAS y movilidad humana, laicos y juventud, misiones y pastoral indígena, vida consagrada…), así como el responsable compromiso frente a desafíos como la covid-19 (respira Perú, resucita Perú)…nos habla del generoso y efectivo aporte a la sociedad peruana.

Como toda razón, San Pío X pudo escribir a los obispos del Perú, el 13 de septiembre de 1910: "Si entre las provincias eclesiásticas de América hay alguna que deba aventajarse y resplandecer ante Dios y ante los hombres con los fulgores de la perfección evangélica, seguramente es la Iglesia Peruana, por ser una de las más antiguas de toda la América, por contar entre sus hijos tantos valores ilustres en santidad, y por haber sido desde sus principios cultivada y fecundizada con los trabajos apostólicos del gran Santo Toribio".

Vaya, pues, nuestra gratitud por su acción y nuestra oración para acompañar estos días de Asamblea. 

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lunes, 13 de diciembre de 2021

FENIS RENOVADO EN EL BICENTENARIO 2021-2024

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FENIS RENOVADO EN EL BICENTENARIO

Fieles a su tradicional encuentro de Aviento y Navidad, y por vez primera en tiempos de pandemia, se reunió un grupito representativo de la FENIS para su asamblea anual de directores y para su reunión familiar, festivo-espiritual.

En el acogedor hogar de las Cruzadas de Santa María con amplios jardines al aire libre, cumpliendo todos los protocolos sanitarios pudieron llegar los institutos necesarios para la asamblea en la que se renovaban los servicios y se informaba de la gestión realizada en este  marco tan complejo.

Con la mayor generosidad Perla de la Cruz, nuestra presidenta, viajó desde Trujillo, para pasar su posta, tras dos períodos de total entrega. Nos compartió lo más resaltante del periodo -prolongado por la covid-19-  y nos presentó el desafío de poner en vigor los Estatutos, ejecutar el programado Congreso y el acompañar a los institutos más necesitados. Siguió el informe económico y un detallado recuento por parte de secretaría.

Vino después la elección del Nuevo  Consejo Ejecutivo, que ha resultado así: Beatriz García, de Cruzadas de Santa María, Presidenta, Mery Vargas, Vice Presidenta, de Alianza Marial, Zulma Bacas, Secretaria, de Hijas de Santa Ana, Mili Álvarez, Voluntaria de Don Bosco, Ecónoma, y José Antonio Benito, Vocal, responsable de PRENSA.

A continuación pudimos asistir al preestreno de la obra teatral "Retablo de Navidad" del dramaturgo español Alejandro Casona representado de modo fantástico por el elenco de las Cruzadas de Santa María, dirigidas por la flamante presidenta Bea García -quien a su vez escenificaba el simpático papel de Zampabollos.

Vino después un sustancioso y alegre compartir, que incluyó la celebración de los cumpleaños de dos años seguidos. Culminamos con una oración a la Virgen de Guadalupe y una motivación final de la presidenta saliente Perla de la Cruz.

Nuestro fiel escrutador Marcos Ccoriñaupa facilitó la agilidad de las elecciones y alentó a seguir trabajando por las vocaciones.

Seguimos unidos espiritualmente y de modo concreto y efectivo por el nuevo wasahapp Fenis 2022. Bendiciones

Fotos gentileza de Charo Moyano, mil gracias

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sábado, 4 de diciembre de 2021

Oración de Consagración a la Virgen de Guadalupe en la Clausura de la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe. 2021

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Oración de Consagración a la Virgen de Guadalupe en la Clausura de la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe

28 de noviembre de 2021

 

Quisiera empezar con las palabras que la Virgen de Guadalupe le dirigió a San Juan Diego:

 

"¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?, ¿no estás bajo mi sombra y resguardo?, ¿no soy la fuente de tu alegría?, ¿no estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos?, ¿tienes necesidad de alguna otra cosa?".

 

Con la confianza que nos inspiran tus tiernas palabras, venimos hoy a tus pies como discípulos misioneros del Evangelio, a presentarte los frutos de nuestra primera asamblea eclesial latinoamericana y caribeña. El espíritu Santo ha abierto nuestro ser a sus novedades, y nos ha regalado la experiencia de la sinodalidad. Él nos inspira, como Iglesia misionera en salida, a soñar junto a san José, tu esposo, nuevos caminos de identidad y liberación, de cuidado de toda vida. Desde la Patagonia hasta el norte de México, desde el Atlántico hasta el Pacífico, desde las Antillas hasta los más altos nevados de los Andes, desde lo más profundo de nuestra intimidad hasta los más bellos gestos samaritanos, somos todos tuyos, Madre Santísima.

 

Los rostros de estos niños son los de millones de rostros que embellecen tu América Latina y el Caribe; cada rosa recoge las súplicas y alabanzas de miles de rosarios que entonamos fervientemente en cada país, en cada rincón del continente; abrázanos, Madre, Maestra, Misionera del amor sin medida. Escúchanos, socórrenos, intercede por nosotros; ayúdanos a vivir la alegría del Evangelio para que, hermanos todos, cantemos 'Alabado seas', y contigo, las maravillas del Señor.

 

 

 

Amén.

 

 

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viernes, 3 de diciembre de 2021

Cruzadas evangélicas en camino de misión

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Cruzadas evangélicas en camino de misión

"Encontrarás la vida dando vida, la esperanza dando esperanza y el amor amando" es el mensaje que comparte el papa Francisco en su primera exhortación apostólica Evangelli Gaudium. Una misión que las integrantes del instituto secular Cruzada Evangélica, llevan adelante en la casa hogar Santa Clara, ubicada en Pachacamac, al sur de Lima.

Inspiradas por el carisma de su fundador, el venerable sacerdote español, Doroteo Hernández Vera, quien el último 6 de noviembre cumplió 30 años de su partida a la casa del padre, las hermanas consagradas con los cuatro votos de pobreza, castidad, obediencia y apostolado tocan la carne del hermano con el ungüento del amor, de la misericordia y la ternura, como lo señala el sumo pontífice en el documento mencionado líneas arriba.

"Casa hogar" en marcha

No existe una relación autentica con Dios, sin una relación auténtica con los demás (EG. n 91); este camino consiste en encontrarse con el otro aceptándolo como compañero de camino. "Aprender a descubrir a Jesús en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos", destaca el santo padre.

Así lo han entendido María del Carmen Martínez Jesuraga y Anastasie Lupondji Ngosa, actual directora local, de la casa hogar Santa Clara, centro de promoción evangélica, que alberga a niñas de las zonas más vulnerables del país andino.

En el hogar las niñas aprenden a cocinar nutritivo de las más experimentadas, entre otros quehaceres, se les enseña costura; primero a mano, y luego utilizan las máquinas de coser. Otro grupo pone en práctica su creatividad en el tejido, cosmetología y repostería. Así, van turnando sus responsabilidades dentro de la casa.

Una vida en misión

Tras las huellas de Doroteo Hernández, la cruzada evangélica María del Carmen entrega su vida a la misión en tierras peruanas. Natural de Santander, España, desde hace 50 años decidió abrir su corazón al servicio de los demás.

"Todo por Jesús y por las almas" es el lema que la acompañó durante la acción de gracias celebrada por el regalo que trae a su vida servir durante cincuenta años a los más vulnerables, desde que realizó sus votos perpetuos el 15 de agosto de 1971.

Al cumplir los 18 años ingresó al instituto secular Cruzada Evangélica para ofrecer su vida a quienes más lo necesitan. Desde entonces, vive atenta al carisma de su fundador: "buscar hacer lo ordinario, extraordinariamente bien hecho".

Siempre en camino

Cuando la mitad de la población de Santander, en España, ardía en llamas, aceptó ser directora del antiguo hipódromo visitado por los reyes españoles, adecuado para asistir a los afectados por este desastre, ocurrido en el año 1941. En ese lugar se estableció por primera vez el instituto, para atender con especial cuidado a los niños, a solicitud de los miembros de Acción Católica confiesa durante la entrevista. Decidida a seguir adelante, siempre al servicio de la educación de quienes no tienen oportunidades, llegó al Perú en 1985, cuando las huestes de las fuerzas subversivas azotaban al país.

Con 22 años de servicio en la docencia enseñó educación religiosa en el colegio Fe y Alegría de San Juan de Lurigancho en Lima, una de las zonas más vulnerables. Ya suman más de 30 años de permanencia en el Perú, en ese transcurso forjó generaciones de niñas, algunas de ellas enamoradas también de esta misión.

Es por eso que, en nuestros días la labor de los laicos consagrados se hace cada vez más necesaria para evangelizar desde una Iglesia en salida.

Por la periodista Esther Núñez Balbín

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